Sylvester Comprehensive Cancer Center

Cómo perfeccionar la vigilancia activa

06.24.2016

Oleksandr N. Kryvenko, M.D.

Un nuevo estudio realizado por investigadores del cáncer de próstata del Sylvester Comprehensive Cancer Center de la Miller School of Medicine de la University of Miami, caracterizado por el criterio de vigilancia activa en hombres hispanos, es el primero en su clase en este segmento de la población.

Cuando se trata de cáncer de próstata, la detección temprana salva vidas. Encontrar temprano un tumor agresivo –antes de que se haya propagado– puede ofrecer a los pacientes más opciones de terapia. Sin embargo, la detección temprana también puede plantear muchas preguntas. No todos los cánceres de próstata son mortales. De hecho, muchos son de crecimiento lento y es posible que nunca representen una amenaza seria.

Dar un tratamiento excesivo a un tumor poco agresivo puede producir efectos secundarios innecesarios. Dar un tratamiento insuficiente a un tumor agresivo puede ser fatal. La clave es determinar el tratamiento correcto en base a las características singulares de cada paciente y de su cáncer.

La detección del cáncer frecuentemente comienza con valores altos del antígeno prostático específico (PSA), que pueden indicar cáncer. A partir de ahí, los médicos realizan una biopsia, estudios de imagenología y pruebas genéticas para medir la agresividad del cáncer.

Si el cáncer es agresivo, los tratamientos podrían incluir hormonas, radiación y/o la extirpación quirúrgica de la próstata (prostatectomía). Pero si el tumor no representa un peligro inmediato, los médicos a menudo recomiendan la vigilancia activa. Uno de los enfoques se llama criterios de vigilancia activa de Epstein o simplemente vigilancia activa. La palabra clave es “activa”, porque los pacientes son sometidos a observaciones regulares por un urólogo, a pruebas de PSA, a biopsias, a resonancias magnéticas y a otras medidas activas.

“Cuando mantenemos una vigilancia activa, no se trata simplemente de quedarnos sentados esperando”, dijo el doctor Oleksandr Kryvenko, experto en cáncer de próstata del Sylvester Comprehensive Cancer Center. “Estamos vigilando muy de cerca para que ese cáncer de próstata no cause ningún daño al paciente”.

Evaluación de otros factores

Todo esto no significa que la vigilancia activa no se pueda mejorar. Los médicos y los investigadores deben determinar cuáles tumores son peligrosos en base a su genética, tamaño, ubicación y al paciente que está siendo tratado. ¿Qué papel juega la etnicidad? ¿Qué efecto tiene el peso corporal?

Estas preguntas llevaron a Kryvenko y sus colegas en patología, urología y oncología radioterápica a realizar el primer estudio clínicopatológico de vigilancia activa del cáncer de próstata en hombres hispanos. La investigación se publicó recientemente en el American Journal of Surgical Pathology.

“La vigilancia activa es un tema en evolución”, dijo Kryvenko. “Los estudios iniciales se realizaron en 1994 en hombres blancos no hispanos, pero la población ha cambiado. Los hispanos son la minoría más grande del país y en el año 2050 representarán el 30% de la población. A la clínica urológica ya no vienen solo hombres blancos”.

Aunque estudios anteriores han investigado cómo la vigilancia activa debe adaptarse para los hombres afroamericanos, esta es la primera vez que se estudia el tema en los hispanos.

Diferencias importantes

El estudio encontró que los criterios de vigilancia activa funcionan razonablemente bien en hombres hispanos y que fueron confiables en aproximadamente 65% de los casos. En comparación, se ha encontrado que los criterios son confiables en aproximadamente 75% en hombres blancos no hispanos y en menos de 50% en hombres afroamericanos.

Pero hubo claras diferencias que deben tenerse en cuenta. Por ejemplo, los actuales protocolos de biopsias recomiendan extraer muestras de la parte posterior de la próstata. Sin embargo, el equipo de Kryvenko encontró que en el grupo hispano puede haber tumores agresivos en la parte anterior, lo que significa que puede ser necesario revisar los protocolos de biopsias. Además, el peso corporal también juega un papel, ya que los hombres obesos muestran concentraciones menores de PSA.

Estos descubrimientos se combinarán con otras investigaciones para calcular cuidadosamente cómo se deben aplicar los criterios de vigilancia activa en base a la etnicidad, el peso corporal y otros factores. Esta investigación ayudará a los médicos a determinar quiénes son los mejores candidatos para la vigilancia activa, asegurando que cada persona reciba el enfoque adecuado para su enfermedad.

“No queremos someter a los pacientes a los efectos secundarios relacionados con la radiación, la prostatectomía o la terapia hormonal, si podemos evaluar en forma confiable el riesgo y determinar si el cáncer no es peligroso para el paciente”, dijo Kryvenko. “Los hombres que se someten a la vigilancia activa muestran resultados excelentes, incluso si posteriormente necesitan tratamiento en el curso de su enfermedad”.

E-mail a Friend